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25 de julio, 2018

¿Y si salgo a comer fuera, qué como?

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¿Qué podemos hacer si salimos a comer a un restaurante?

Este artículo va en relación con el anterior “¿y si me voy de viaje, qué hago con la alimentación?, aunque enfocado a aquellas ocasiones en las que, estando en nuestra ciudad, salimos a comer fuera. Esta es una cuestión que me preguntáis bastante a menudo en consulta y que probablemente en verano, os planteéis con más frecuencia. Con el buen tiempo, normalmente salimos más a cenar a algún restaurante o a tomar algo en alguna terraza. Esto forma parte de nuestro ocio y es importante saber disfrutar de ello, entre otras cosas porque es una manera también de socializarnos. Pero si se repite con mucha frecuencia… ¡es importante tener algunos trucos para no descuidarnos demasiado en nuestra alimentación! Es por ello que os doy a continuación una serie de consejos para que podáis iros a comer fuera sin ningún tipo de remordimiento.

El principal consejo que os doy es el siguiente: cuando vayamos a comer fuera, tendríamos que “asediar” el plato. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, básicamente consistiría en evitar cualquier tipo de entrante (aceitunas, patatas, jamón, queso, etc…). Pero además, evitar el pan de acompañamiento y por último, evitar también el postre. Es decir, nos quedaríamos con el plato “en sí”que elijamos de la carta como plato único. Haciendo estos tres sacrificios (que ya bastante es) el plato principal puede ser lo que queramos. Por supuesto, cuanto más vegetal mejor y más acertada será nuestra elección. Por ejemplo: revuelto de setas, de espárragos, ensaladas, cremas de verduras, etc..). Pero insisto, puede ser el plato que más se nos antoje. Ya que al final el salir a comer fuera tiene que ser algo excepcional. Y por eso mismo es algo que cuando lo hacemos, se tiene que disfrutar.

Otro consejo cuando vayamos a comer fuera, es cuidar lo que pedimos de bebida. Esto es importante ya que a veces lo pasamos por alto. Si nos apetece mucho beber alcohol cuando salgamos (que en principio es ocasional), en ese caso pide lo que más te guste (da igual vino o cerveza). Un truco podría ser beber un botellín de agua entre una ronda y otra, para así beber menos alcohol y con menos sed y de camino, hidratarnos.

De todas formas, la situación ideal sería beber siempre que se salga agua o agua con gas,  con una rodaja de limón o naranaja. De esta manera, sentimos que al menos estamos bebiendo algo diferente a lo todos los días. No se debería beber nada más: ni zumos, ni refrescos ni alcohol. Nunca nos vamos a encontrar una bebida más sana que el agua, sería importante a acostumbrarse a pedirla siempre, aunque estemos en un restaurante.

Espero que estos trucos te ayuden en aquellas ocasiones en las que sales a comer fuera. Sin olvidar que lo principal es aprender a cuidarnos y alimentarnos de manera saludable,  no hacer una “dieta” como tal.

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  • Maria Laura Minolli: Què pasa con las harinas, la leche, y el azùcar, que muchos lo tratan como VENENOS...y antes eran tan necesarios…

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